... que estaba de parranda, bonitos. Los cuatro que me leéis: el Loren, la vecina de arriba, algún anónimo y el gato, no os preocupéis que sigo viva. La Lola ha vuelto y viene más cabreada que nunca. Cómo no lo voy a estar, si cada vez que me pongo a pegar la hebra con alguna de mis cien mejores amigas, acabamos despotricando de la que nos ha caído en España: no la crisis, sino estos políticos de tres al cuarto que casi no tienen ni la ESO terminada. Ains. Ains. Es que me iba al congreso con un lanzallamas y un espray de laca y me quedaba sola, hijitos. Qué coraje.En fin, por suerte vuelvo con novedades y es que una de mis cincuenta mejores íntimas se me casa. Sí, habéis oído bien. Ahí tengo al Loren para demostrarlo, sumido en plena crisis existencial, comiendo bombones y quejándose de que todo el mundo se casa menos nosotros, Lola, se nos va a pasar el arroz. Y yo gritándole desde el sofá: "¡Que no me llores, Loren, que se casa dentro de año y medio, ni que le tuvieran que construir la iglesia!".
Y es que es verdad, nenes, si es que es para matarla a mi amiga, por reservar con tanta antelación. Pues no va y nos enseña el anillo nada más volver de una escapada romántica a París con el sieso de su novio, las pupilas dilatadas, corazones saliéndole de las orejas, un exceso de almíbar en la cara que es que te daba un shock diabético a los dos minutos de estar con ella, y cuando yo estaba revisando mentalmente mi ropero a ver qué me ponía, va la tía y dice: "Sí, pues estamos pensando en organizar la boda hacia 2012".
Hala, toma odisea en el espacio segunda parte, coño, ¡pues si falta tanto tiempo, no me agobies! Que es que cada vez que una amiga se te casa es un estrés del copón: que si qué vestido me pongo, que si es en invierno o verano, mañana o tarde, largo o corto, que qué le regalamos, que si necesito unos zapatos, que a dónde la llevamos de despedida de soltera: al Manzanares con unos manolos de cemento te vas a ir, bonita, por agonías.
En fin, que ahí sigue mi amiga del alma en pleno éxtasis amoroso, enseñándole su anillo a todo el que se está quieto el tiempo suficiente, mientras las demás coordinamos nuestras agendas para organizar algún fiestón preboda hacia la primavera de dentro de dos años. Nuestras agendas mentales, claro, porque a ver dónde consigues tú ahora el calendario de 2012 para mirarte las vacaciones, los días libres y las rebajas. Anda que...
Amigas del mundo, cuando decidáis casaros, avisadnos de vuestras bodas a seis meses vista como mucho, no necesitamos agobiarnos con tanta antelación como vosotras, leñe.
Lo advierte Lola (que no sabe qué talla usará dentro de dos años, maldición!)




